

El abogado delincuente.
Hoy os comparto una historia real que le ocurrió a un compañero.
Tras una tensa jornada en un juzgado de violencia de género, el juez dictó una orden de alejamiento para proteger a su cliente. Sin embargo, ante el colapso judicial y las prisas, el funcionario cometió un error surrealista: en la resolución, sustituyó el nombre del investigado por el de este letrado, quien ni se percató.
Técnicamente, salió del edificio cometiendo un delito de quebrantamiento de medida cautelar mientras tomaba café con su propia cliente. De haberlos parado la policía, para este compañero habría sido difícil alegar que desconocía que la orden de alejamiento era de él con respecto a su propia cliente cuando, irónicamente, la llevaba fotocopiada bajo el brazo.
Al darse cuenta en su despacho, regresó de inmediato al juzgado. La carcajada de los funcionarios al descubrir que el «peligro público» era el propio abogado fue lo único que alivió la tensión de un sistema judicial desbordado y que invita a la reflexión.
A veces, la realidad supera cualquier ficción.
Sandra Márquez